La Sala “Cruisin”
- ¡Hombre, mesié Pakito23!, ¡Bienvenido a Chat Le Club! ¡Hace tiempo que no le veíamos por aquí!
- Pse... Había estado enrollado con un tío, pero eso se acabó. ¡Y vengo a darle a mi cuerpo alegría Macarena! ¡Que mi cuerpo es pa’ darle alegría y cosa buena!
- Sí, sí, entiendo. Pues sea usté bienvenú.
- Ay, ay, ay ¡Me encanta la clase de este lugar! Mmmhhh... noto algo nuevo en el ambiente. ¿Habéis pintado la fachada?
- Jejeje... lo ha notado ¿eh, mesié Pakitó? Hemos renovado completamente el local. Ahora hay dos salas.
- ¿Ah sí?
- ¡Oui oui oui! tenemos la sala tradicional, y una más picantona (je, je, je); la sala “cruisin”.
- ¿Y eso pa’ qué?
- Pues para la gente que busca echar una canita al aire, ya sabe...
- ¿Pero la antigua sala no estaba llena de eso?
- Pues sí, pero muchos miembros se quejaban de las constantes interrupciones en sus interesantísimas charlas, pues decían que era imposible seguir el hilo de la conversación. Además (y no lo ha escuchado de mí), les decían cosas terribles; que si putones, que si un respeto para los que no buscan sexo, que si esto, que si lo otro. No, no, no... mesié Pakitó, la cosa estaba decayendo mucho ¡Como Roma en sus últimos días! Había que hacer algo para mantener el glamúr. Por eso hemos preferido separar las dos salas. La gente (supuestamente) recatada en una, y los golfos en otra.
- Ah.
- ¿Quiere conocer la sala “crusin”, mesié?
- ¿Yooooo?
- Oui, oui... ¡Diversión garantizada!
- ¿Pues por quién me ha tomado? ¡Si yo únicamente soy de “lo que surja”!
- Vamos mesié... ¿No decía que venía a darle alegría al cuerpo?
- Pues sí, pero...
- Además, en la sala tradicional, no vea como se pone el personal con los anuncios; “¡¡Buuu!! ¡¡Que se vaya a la sala cruisin!! ¡¡Que para eso está!! ¡¡Fuera, fuera!!”. Como verá mesié, no puedo darle ese disgusto a mis clientes. ¡Estamos bajo tolerancia cero!
- Mhhhh.. voy a entrar.. ¡Pero solamente para conocer, eh? ¡Y no me juzgue!
- Aquí no estamos para juzgar a nadie, mesié...
...
(media hora después)
...
- Y bien mesié, ¿Qué le ha parecido?
- ¡Pero si está prácticamente la misma gente en las dos!
- Bueno, sí... están comunicadas. Lo hacemos para que algunos clientes se sientan menos culpables y puedan decir que “pasaban por ahí”.
- Además... no me lo va a creer Fransoá... ¡Pero encuentro más entretenidas las conversaciones de la “cruisin” que en la otra!
- Qué curioso...
- ¡Pero eso no es lo peor! ¡“fabulix21” me ha visto en la sala! ¡¡Que va a pensar de mí!!
- Pues lo mismo que Vd. de el. Ambos estabáis en la sala.
- Ah sí, jejeje ¡Vaya putón está hecho el fabulix!
- Si quiere, haga lo que hacen muchos... Entran en la tradicional, observan quienes están en la “cruisin”, y si eso, se ponen en contacto así como “que no quiere la cosa”.
- Pues sí, creo que es lo que voy a hacer...
- Pues sea usté bienvenú otra vez (¡Golfillo!)
- ¡Que no me juzgue!
- Pse... Había estado enrollado con un tío, pero eso se acabó. ¡Y vengo a darle a mi cuerpo alegría Macarena! ¡Que mi cuerpo es pa’ darle alegría y cosa buena!
- Sí, sí, entiendo. Pues sea usté bienvenú.
- Ay, ay, ay ¡Me encanta la clase de este lugar! Mmmhhh... noto algo nuevo en el ambiente. ¿Habéis pintado la fachada?
- Jejeje... lo ha notado ¿eh, mesié Pakitó? Hemos renovado completamente el local. Ahora hay dos salas.
- ¿Ah sí?
- ¡Oui oui oui! tenemos la sala tradicional, y una más picantona (je, je, je); la sala “cruisin”.
- ¿Y eso pa’ qué?
- Pues para la gente que busca echar una canita al aire, ya sabe...
- ¿Pero la antigua sala no estaba llena de eso?
- Pues sí, pero muchos miembros se quejaban de las constantes interrupciones en sus interesantísimas charlas, pues decían que era imposible seguir el hilo de la conversación. Además (y no lo ha escuchado de mí), les decían cosas terribles; que si putones, que si un respeto para los que no buscan sexo, que si esto, que si lo otro. No, no, no... mesié Pakitó, la cosa estaba decayendo mucho ¡Como Roma en sus últimos días! Había que hacer algo para mantener el glamúr. Por eso hemos preferido separar las dos salas. La gente (supuestamente) recatada en una, y los golfos en otra.
- Ah.
- ¿Quiere conocer la sala “crusin”, mesié?
- ¿Yooooo?
- Oui, oui... ¡Diversión garantizada!
- ¿Pues por quién me ha tomado? ¡Si yo únicamente soy de “lo que surja”!
- Vamos mesié... ¿No decía que venía a darle alegría al cuerpo?
- Pues sí, pero...
- Además, en la sala tradicional, no vea como se pone el personal con los anuncios; “¡¡Buuu!! ¡¡Que se vaya a la sala cruisin!! ¡¡Que para eso está!! ¡¡Fuera, fuera!!”. Como verá mesié, no puedo darle ese disgusto a mis clientes. ¡Estamos bajo tolerancia cero!
- Mhhhh.. voy a entrar.. ¡Pero solamente para conocer, eh? ¡Y no me juzgue!
- Aquí no estamos para juzgar a nadie, mesié...
...
(media hora después)
...
- Y bien mesié, ¿Qué le ha parecido?
- ¡Pero si está prácticamente la misma gente en las dos!
- Bueno, sí... están comunicadas. Lo hacemos para que algunos clientes se sientan menos culpables y puedan decir que “pasaban por ahí”.
- Además... no me lo va a creer Fransoá... ¡Pero encuentro más entretenidas las conversaciones de la “cruisin” que en la otra!
- Qué curioso...
- ¡Pero eso no es lo peor! ¡“fabulix21” me ha visto en la sala! ¡¡Que va a pensar de mí!!
- Pues lo mismo que Vd. de el. Ambos estabáis en la sala.
- Ah sí, jejeje ¡Vaya putón está hecho el fabulix!
- Si quiere, haga lo que hacen muchos... Entran en la tradicional, observan quienes están en la “cruisin”, y si eso, se ponen en contacto así como “que no quiere la cosa”.
- Pues sí, creo que es lo que voy a hacer...
- Pues sea usté bienvenú otra vez (¡Golfillo!)
- ¡Que no me juzgue!
